y en ella el amor oscila.
Después de cada muerte llega una nueva vida,
trayendo con ella una gran dicha.
Las puertas en Samhain una vez al año se abren
y los espíritus de los muertos un gran recuerdo a nosotros traen.
En Yule la rueda gira a la vida
y la muerte en el pasado habita.
El sol calienta la tierra
y las energías a despertar comienzan,
alejando la tristeza que la muerte deja.
La luna por un tiempo que ha estado sola
ahora de nuevo acompañada encuentra la paz a la compañía que ansiaba.
Sol y luna ambos a una,
danzan en la larga noche que acompaña al alma.
Ahora es el momento de entrenamiento,
haciendo que alma, mente y cuerpo funcionen con un buen movimiento.
De primavera a verano entrenamos con nuestro maestro más anciano,
aprendiendo los signos y formas que ante la muerte nos desesperan.
De otoño a Samhain recogemos aquello que es necesario para defendernos lo malo.
Y en Samhain nos sumergimos en la negrura de la muerte,
en la oscuridad de la vida y en aquello que el alma poco anhela.
En después de esa batalla,
renace la vida apresurada,
y la preparación de nuevo comienza.
Feliz Yule.