martes, 20 de octubre de 2015

Mentalidad atosigada

Siento la mente inundada en un mar de desesperanza. Los colores se vuelven borrones y las verdades se muestran a horrores. Siento en mi corazón la pena latir y a la oscuridad venir a mí.

Poderes de la luz ayudadme y ayudad a mi alma con arte. Que sentido sea decidido y el intelecto quede ungido, para la oscuridad vencer sin mas.

Dioses de la antigüedad acudid aquí con prioridad y traed a mi alma la luz de la bondad y la esperanza de la verdad.

Madre naturaleza ayuda me a despertar, que mi cuerpo sane en paz y la realidad se calme con piedad.

Padre guerrero arma me con talento, ingenio y verdad, que la luz sea mi espada y mi corazón arda como una bengala que se lanza para mostrar esperanza en las noches de muerte de Saturno el moribundo.

Espíritus de la antigüedad cubrid me con la amistad de los guerreros que lucharon en amistad, unidos todos en este tiempo para mostrar al fin el poder venidero y cruzar sin miedo este oscuro sendero.

Como se hace en la tierra se haga en el cielo y consuma el averno.

Gracias por escuchar esta llamada y portar al fin la lanza de la esperanza.

Corazón en lagrimas

Siento en mi alma la caída de la desesperanza, un hecho que está llegando a ser cierto como el sol se encuentra cada día en el cielo.

La desesperación ha deja muerta a la razón y bloqueado, así, al corazón que llora en la indiferencia con pasión.

Un ángel llamó a mi puerta pero decidí dejarlo fuera y que los muros se alzaran conjuntos. El diablo también se ha presentado pero el tiempo de mi parte se ha parado y lo ha anulado como el vacío se apodera del sentido.

Alegría mal mostrada, esperanza desalentada y una coraza bien montada. Hoy los cielos muestran un reto que a la vida deja en aprieto y a la muerte enseña un nuevo sustento.

Ríos de pena flotan en esta escena y a la realidad deja fuera. Prefiero sucumbir a la ilusión de la perfección y a las colinas de la imaginación cruzar en acción.

Ríos, mares, fuegos y océanos traed a mi esta nueva sinfonía de destrucción y que el mundo se marche a una nueva situación en la que la noche abarque todo con derroche y el día hundido a la deriva de esta calma que se avecina.