Por casualidad llegan a nuestra memoria reminiscencias de cosas que pasaron, retazos de sueños olvidados y lo cuales no dejaron un recuerdo amargo. Nuestro cuerpo entra en tensión y nuestro corazón acelera su acción mostrando en nosotros el dolor de aquello que ya pasamos y que ahora no queremos volver a pasar.
Menos mal que el cerrojo es grande y duradero sino caería todo lo que somos y nos sumiría en un dolor sin control, en el que lo primero que quisiéramos sería suicidarnos.
Hay algunas personas que tiene el cofre un poco abierto, y por esa rendija dejan pasar sensaciones que para los demás son evidentes. Son como estigmas de cosas que aun no se han superado y que por tanto no pueden ni guardarse ni afrontarse, solo pueden pasearse por la mente como olas chocan contra un gran acantilado. Cada ola recuerda el choque que esa situación tuvo contra nuestra mente y al mismo tiempo sacudió el alma que en nosotros habita.
No se que es mejor, si cerrar el cofre para siempre o abrirlo y poco a poco y afrontar las situaciones que de nuestras vidas hemos apartado. Yo tengo miedo de abrirlo y encontrarme con algo que me deje en estado catatónico por el resto de la vida, o simplemente avanzar teniendo en cuenta la carga que me acompaña y evitar no añadirle nada más.
By Firecaprycornio.
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