Sé que dije adiós en una tormenta desoladora,
que crucé esa puerta sin mirarla siquiera.
Te dejé atrás por ir a luchar mis propias batallas,
por encontrar un camino en mi futuro.
En el presente lucho mis propias batallas,
me levanto día a día viendo al sol y sonriendo porque vuelvo a tener otra oportunidad.
Son tantas las cosas que nunca dije que me ha costado caminar en esta senda,
son tantas palabras que mi cuerpo se ha echo de hormigón para desafiar a esa razón.
Son mil palabras de alegría y desolación que han hecho de mi cuerpo un arma de destrucción
y de mi alma un fuego en ebullición.
Al día de hoy me he perdonado mi sufrimiento y he aprendido que vivo en este
mundo libre para recorrerlo. Mi presente y mi futuro lo determino yo mismo y soy
feliz de haberlo entendido. Sin dudas ni miedos estoy luchando día a día y aquí seguiré.
Me agradezco a mi mismo mi esfuerzo y me quito el sombrero ante aquello que
he alcanzado en este tiempo. He hecho lo que tenía que hacer y sé que ha sido lo
correcto.
No hay comentarios:
Publicar un comentario