Siento en mi alma la caída de la desesperanza, un hecho que está llegando a ser cierto como el sol se encuentra cada día en el cielo.
La desesperación ha deja muerta a la razón y bloqueado, así, al corazón que llora en la indiferencia con pasión.
Un ángel llamó a mi puerta pero decidí dejarlo fuera y que los muros se alzaran conjuntos. El diablo también se ha presentado pero el tiempo de mi parte se ha parado y lo ha anulado como el vacío se apodera del sentido.
Alegría mal mostrada, esperanza desalentada y una coraza bien montada. Hoy los cielos muestran un reto que a la vida deja en aprieto y a la muerte enseña un nuevo sustento.
Ríos de pena flotan en esta escena y a la realidad deja fuera. Prefiero sucumbir a la ilusión de la perfección y a las colinas de la imaginación cruzar en acción.
Ríos, mares, fuegos y océanos traed a mi esta nueva sinfonía de destrucción y que el mundo se marche a una nueva situación en la que la noche abarque todo con derroche y el día hundido a la deriva de esta calma que se avecina.
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